miércoles, 15 de febrero de 2012

Necesaria vuelta al cole.

En mis tiempos de colegio, teníamos una figura reservada al más tonto de la clase o a alguien que "tuviese enchufe" con el profe. Su función era vigilar la clase en los periodos de ausencia del profesor. Quien tenía valor se ponía del lado de los poderosos, pero la mayoría prefería callar, por miedo a sus electores. Muchas veces salía una chica porque claro, a las chicas no se les pega. Este código secreto de los niños no se respeta cuando se crece, parece ser, pero ese es otro tema.

Después llegó el instituto, donde en los primeros años, el delegado era un chaval que no hacía nada, ya que la vigilancia no era necesaria, pero en los últimos años, adquiría una función ultrarrelevante de cara a los compañeros: inventar una milonga para decirle al profesor que no había clase o que una fecha de examen caía mal. Como subdelegado me tocó más de una vez hacer esto frente a muchos profesores para decirle que nadie iba a ir a una clase por proximidad de fiestas o milongas semejantes a la par que convencía a los esquiroles de que era el docente quien anulaba la misma. Era política de guerrilla.

Lo que en ningún caso se entendía en el instituto es que un delegado fuese contra la opinión de sus compañeros, la gente que los eligió, sin programa, ya que era un puesto tan detestado como el de presidente de comunidad de vecinos. A mi me gustaba el cargo, de hecho me presenté y representé al Consejo Escolar por parte de los alumnos, una hazaña que en otros países sirve para llenar curriculum. El caso es que sabías que si le llevas la contraria a tu "electorado", podían haber consecuencias.

Ahora vayamos a lo que quería escenificar: eres un miembro electo de responsabilidad en tu país y apruebas una reforma que tus electores condenan incluso con violencia y aún así obedeces a quienes van contra tu pueblo. Señores de Grecia, vuelvan al colegio y recapaciten.

lunes, 6 de febrero de 2012

¿Obvio?


Cuando la gente y los medios te quitan la razón está bien que el tiempo te la dé. Uno de mis hobbies es tener razón, no siempre es bueno, pero algunas veces es suficiente. Y ¿en qué llevas razón esta vez? En el veredicto del TAS sobre el caso Contador.


Nuestra prensa patria y nuestros políticos apoyaban al ciclista, lo cual si es sospechoso viendo el nivel de unos y otros para un organismo internacional, es motivo de condena automática por parte de un observador con dos dedos de frente, máxime tras la campaña contra Marta Domínguez con ingesta de palabras y disculpa posterior.

Y es que, los antecedentes de hecho y la causa probada lo condenaban, dio positivo en clombuterol, una sustancia que no fabrica el cuerpo humano. La cantidad era nimia, insignificante, pero suficiente, ya que deportistas con menor cantidad habían sido suspendidos. No entraré en si él sabía o no sabía que lo había tomado, pero sí en la estupidez de quien se vendaba los ojos y decía que no se le podía suspender por ello.

Y esto es lo que pasa cuando se intenta negar la evidencia con vehemencia, que no sólo te equivocas, si no que además haces el ridículo y te tienes que tragar tus palabras. Señores de la prensa y amados líderes... que aproveche.