Primer día serio del blog, es hora de tocar temas peliagudos. Este concretamente lo suscitó un artículo de la revista Interviú y fui instado a participar a pesar de que sabía que mi posición iba a ser criticada. El tema era la dación en pago.
Vaya por delante que mi trabajo no tiene nada que ver en mi posición frente a este tema, más bien es mi carrera la que me impulsa a defender que la dación en pago no sólo no es una solución si no que además es un error.
La hipoteca es una garantía. El banco no te vende un piso ni te deja un piso, te presta el dinero para comprarlo. Lo que el banco te exige a cambio del préstamo es el dinero que te ha prestado más el interés pactado. La hipoteca es la garantía de que el importe que se ha concedido será devuelto. Esto no es opinable, el proceso o la conveniencia de las operaciones sí, pero el hecho de que “el piso es del banco” es falso.
La dación en pago es algo que no favorece ni a la entidad que presta ni al prestatario, ya que la primera no quiere el piso y la segunda se queda en la calle. Es un extremo que las entidades bancarias no quieren tomar porque no se dedican al negocio inmobiliario. La única diferencia con la ejecución judicial es que en este caso el banco puede asumir pérdidas, mientras que con la ejecución judicial, se restituye la totalidad de lo que se debe. Y sí, se debe. Porque si yo te presto dinero para tabaco, te aseguro que no quiero que me devuelvas un paquete de tabaco, no me interesa, no fumo, no es lo mío. Querré mi dinero de vuelta. Nadie se plantea la dación en pago para el préstamo de un coche, ni siquiera de uno de lujo. Es ridículo.
El debate viene dado porque ahora los pisos no valen lo que se había tasado o, si prefieren los partidarios de la dación, se tasaron en un precio excesivo. Pero el día que firmaste la hipoteca de un piso de cien mil euros, solicitaste los ochenta mil que te daban máximo en lugar de los cincuenta mil que necesitabas porque así podías meterte en una reforma. Son casos reales en los que tienen tanta culpa las entidades bancarias como los clientes, pero los que tienen la sartén por el mango son los primeros, que por otra parte, que tú no puedas pagar les perjudica, ya que tienen que hacer provisiones de capital para cubrir los impagos.
Y no me lío más. Cada argumento que tengáis lo iré rebatiendo en los comentarios si puedo, pero como dijo un hombre en Ventrosa… es la realidad.